Los fantasmas de la publicidad, o el street art surrealista de Marco Rea.

La fotografía publicitaria, y en especial la vinculada al mercado de la moda y la cosmética, suele ser una fotografía aséptica, demasiado limpia, orientada a comunicar un rostro de proporciones perfectas, agradable a la vista, convenientemente retocado con Photoshop para añadir brillo, reducir sombras y transmitir un aura que quiere parecer divina aunque en realidad sea de lo más mundana y reconocible. Pero a ese tipo de fotografía se le puede dar la vuelta, como si fuera un calcetín, precisamente para que muestre todo lo contrario: una sensación imperfecta, incluso espectral. Ese es el punto de partida de Marco Rea, un artista italiano (nacido en Roma en 1975; todavía reside ahí y exhibe en diversas ciudades de Europa y Estados Unidos con regularidad) que utiliza una técnica muy particular para darle una nueva dimensión surrealista a los rostros bellos: el spray típico del graffiti aplicado al cartel publicitario.

Dice el propio Rea que su objetivo es encontrar un punto de coincidencia entre el surrealismo pop y el street art, como si Banksy y Trevor Brown colaboraran en un mismo proyecto, aunque también reconoce influencias de Francis Bacon y Edgar Allan Poe. Y parte de su trabajo, que puedes ver a continuación, consiste precisamente en eso: en tomar fotos convencionales, robadas de anuncios de perfumes o portadas de revistas de moda mainstream, para aplicarles capas de sombra y colores pálidos que transforman a las modelos —famosas o anónimas, tanto da— en heroínas góticas, en personajes de cuento de Sheridan LeFanu. “Me gustan las mujeres en sus momentos más privados, cuando están perdidas en sus pensamientos, sueños y exploraciones intelectuales; cuando están atrapadas en su espacio mental”, explica Rea. Su obra se divide en ‘pensieri carnali’ (pensamientos u obsesiones carnales), ‘artworks’ (el diseño de sus propios carteles) y ‘work in progress’, que es la manera que tiene de llamar a sus remixes de fotos publicitarias llevadas a los códigos del fetichismo y lo surrealista. Lo agradecerán tus ojos.

Vía playgroundmag.net

 

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